Desde los orígenes del hombre, el trabajo forma parte de las actividades humanas para transcender a las adversidades y alcanzar bienestar. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como todo esfuerzo humano dedicado a la creación de riqueza como resultado, precisamente, de las acciones que el hombre realiza para generar abundancia, tanto de bienes y cosas necesarias y valiosas, como de cualidades y atributos intangibles.

Por ser una actividad exclusivamente humana, el trabajo es eminentemente social donde mostramos quienes somos: nuestras capacidades, destrezas e intereses. Es fuente a través de la cual satisfacemos nuestras necesidades siempre cambiantes y multidimensionales; necesidades que varían de un momento a otro, y de una situación a otra según sea la interacción con los entornos donde nos desarrollamos. Por esto, el trabajo, más que concebirlo como una obligación, una forma de castigo al cual debemos someternos porque “que más nos queda”,es, en sí misma, una oportunidad para desplegarnos y alcanzar nuestro máximo potencial, en cuanto a las habilidades y destrezas de las que estamos dotados como seres individuales.

Como actividad social, ser trabajador es una dimensión que nos pone en contacto con otras personas, donde nos reconocemos y desarrollamos en cuanto a familia, amigos y sociedad. ¿Quién no ha experimentado la satisfacción interior al ver un producto terminado donde hemos trabajado, o el agradecimiento de un cliente al cual hemos ayudado a resolver un problema? Nos nutrimos día a día a través de las relaciones con clientes, amigos y relacionados gracias a nuestro trabajo.

Ciertamente, el trabajo también es fuente de ansiedad y tensión para el ser humano contemporáneo, con una carga de expectativas que en oportunidades nos sobrepasan y nos lleva a el desgaste físico y emocional. Trabajadores y empleadores están hoy por hoy más conscientes de esta situación, apalancado cambios significativos en la formas de implementar normas, procedimientos e incentivos, innovando en las formas y la naturaleza de lo que llamamos trabajo.

La tecnología está transformando a las sociedades de manera vertiginosa. Por tal motivo, como nunca antes de la historia de la humanidad, el trabajo está íntimamente relacionado con nuestra capacidad para aprender, desaprender y reaprender. La meta es aprender para trabajar en mejores condiciones y con mayores oportunidades de crecimiento para el bienestar y prosperidad personal, familiar y social; dedicando nuestro esfuerzo a la capacitación y formación de nuevos conocimientos y habilidades para acceder a los mejores puestos de empleo especializados.

En LYM Capacitación estamos conscientes de esta necesidad. Por ello desde hace dos años, nos enfocamos en ofrecer cursos y programas de capacitación que se ajustan a las necesidades de las personas, a fin de acercar el conocimiento y desarrollo de habilidades a través de las facilidades que aporta la tecnología. Cuando nos preguntan cuál es nuestro trabajo, decimos que construimos aulas de clases en las casas, oficinas y dispositivos móviles de nuestros participantes, donde ellos puedan aprender dónde y cuándo quieran; y lo más importante, con un especialista que siempre está disponible para compartir y acompañar en su necesidad de aprendizaje permanente.

Estamos felices y orgullosos de los más de 100 #ProfesionalesLym de 15 países de Latinoamérica, España y Estados Unidos que nos han abierto un espacio para crear esa aula de clases donde se hacen realidad sus sueños por un trabajo más satisfactorio y mejor remunerado. Valoramos las tareas que desarrollan y, con ella, sus aportes para la construcción de bienestar y riqueza para sus familias comunidades y nación.

Les deseamos a todos un Feliz Día del Trabajador!